“La
visión andina de la vida y la muerte es significativamente distinta a la
occidental”
Entrevista al Dr. Hugo Rengifo
Cuéllar, Presidente del Sub-Comité Regional de Medicina Tradicional
Peruana e Interculturalidad en Salud del Colegio Médico del Perú
Por: Guido Mendoza Fantinato
El Dr. Hugo Rengifo Cuéllar actualmente ejerce la Presidencia del
Sub-Comité Regional de Medicina Tradicional Peruana e Interculturalidad en
Salud del Colegio Médico del Perú. Con una larga trayectoria profesional, que
comprende diversos estudios, ponencias y trabajos de investigación publicados
en el Perú y el extranjero, el Dr. Rengifo Cuéllar también es un profundo
conocedor de los sistemas de salud creados y desarrollados por las sociedades
ancestrales que forjaron la Civilización Andina en los últimos milenios.
Precisamente a lo largo de esta entrevista, Rengifo Cuéllar comparte sus
experiencias, visión y aspiraciones sobre el intenso trabajo que en los últimos
tiempos viene desarrollando este Sub-Comité, el cual está integrado por un
valioso equipo multidisciplinario de profesionales. Como se ha resaltado en
diversas oportunidades, el propósito de los trabajos que se desarrollan en esta
instancia no es formar curanderos ni otros especialistas tradicionales sino
comprender, entender y revalorar el pensamiento andino en Salud de la población para que los nuevos y
antiguos profesionales puedan acercarse y atender más eficientemente a la población, evitando
incomprensiones y malos entendidos.
Como lo desarrolla a lo largo de las interesantes respuestas brindadas,
Rengifo Cuéllar sostiene que gracias al conocimiento adecuado de este
pensamiento andino milenario, muchas veces diferente sobre las causalidades, se
busca generar tratamientos y cuidados de diversas nosologías que le permitan al
profesional de la medicina actual nutrirse de los conocimientos ancestrales y
obtener siempre los mejores resultados en beneficio de los pacientes. Todo ello
teniendo en cuenta que muchas veces dichos conocimientos parecen resultar más
efectivos que los procedimientos médicos aplicados modernamente en este
territorio a partir de la invasión europea del siglo XVI, y que muchas veces están siendo
corroborados y reafirmados por los descubrimientos científicos actuales..
¿Por qué se creó el Comité Nacional de Medicina Tradicional Alternativa
y Complementaria del Colegio Médico del Perú?
EL Comité Nacional de Medicina Tradicional Alternativa y Complementaria
Nacional (CMTAC) se creó en el año 2007 para organizar la Cumbre Mundial de
MTAC, que se llevó a cabo con notable
éxito en noviembre de ese año, participando más de una veintena de científicos
de los cuatro continentes. Los colegas que estuvimos en ese evento seguimos reuniéndonos
bajo la presidencia de la Dra. Martha
Villar, quien es la Gerente Nacional de
Medicina Complementaria de EsSalud y quien logró la creación de un Comité
Temporal.
A partir de una decisión adoptada en diciembre del 2009 y ratificada en
febrero del 2010, este Comité pasó a la categoría de Permanente. En tal
circunstancia se crearon Comités regionales en la mayoría de las 30 regiones
del país La dirección de este Comité Nacional
siempre estuvo bajo el liderazgo de la Dra. Villar hasta el año 2014 en que,
por circunstancias políticas eventuales, pasó a comandar el Comité respectivo
en el Consejo Regional III- Lima.
Durante estos cuatro bienios, el CMTAC (primero nacional y luego
regional), se organizó internamente en subcomités (de normas, de ejercicio de la
especialidad, etc.) y entre ellos el de Medicina Tradicional que desde un
comienzo se me asignó su comando. El
CMTAC nacional organizó durante el período en que estuvimos a cargo, varios
encuentros nacionales y regionales de “Articulación y Armonización de las
medicinas – hacia una medicina integrativa”, el I Congreso nacional “Hacia una
medicina integrativa” y el II Congreso Latinoamericano de Medicina Integrativa.
Durante todo este tiempo, el Sub-Comité de Medicina Tradicional, se
integró de manera multidisciplinaria, llamando a participar a diversos
profesionales de múltiples disciplinas: Antropólogos, Sociólogos, Filósofos, y
por supuesto médicos y otros profesionales de la Salud, además de especialistas
en aspectos de la medicina tradicional peruana.
¿Cuáles fueron las primeras acciones que se emprendieron?
Gracias a la relativa libertad que nos concedió la presidenta del Comité,
aunque con su supervisión por supuesto, hemos estado sesionando permanentemente todas las semanas durante
estos últimos seis años, procurando estudiar las bases comunes que tenían las
llamadas “miles de medicinas tradicionales” o sea, los conocimientos médicos
que mantienen las diversas etnias y grupos culturales de la costa, sierra y
selva peruanas, en los que perviven los conocimientos ancestrales, sean o no modificados
por la transculturalidad de la modernidad o sincretizados por la fuerza prevalente de las nuevas
concepciones traídas por la invasión española de hace 500 años y los avances
fundamentalistas de las sectas evangélicas.
Eventos periódicos, tales como congresos paralelos dentro de los
dedicados a la MTAC, o reuniones tipo
conversatorios mensuales llamadas por
nosotros “Rimanakuy” (del quechua, conversaciones) con la participación del
testimonio de la labor de los diversos agentes
dela MTP sean curanderos, hueseros, pasadores de cuy y de huevo, herbolarias de
las diversas etnias así como los trabajos efectuados por profesionales
realizados mediante investigación participativa, nos han permitido ir sentando las bases de lo
que consideramos como el “Sistema de
Salud Tradicional Andina” con sus subsistemas específicos a propósito de la variabilidad
de las diversas etnias peruanas. Consideramos que este sistema de conocimientos
debe estar considerado entre los cuatro o cinco diversos sistemas de Salud (o
Medicina) Tradicional del mundo: la China, la Hindú o ayurvédica, la Unani (de
origen árabe) y la Grecolatina (de la cual proviene la actual medicina
alopática llamada también occidental o
convencional en un alarde de colonialismo y también científica por oposición a
las otras a las que se considera con una base empírica).
¿Qué papel desempeña en este esquema el Sub-Comité Regional de Medicina
Tradicional Peruana e Interculturalidad en Salud?
Aquí desearía hacer unas apostillas para mayor comprensión de nuestro
quehacer, las cuales centraría en tres
grandes asuntos: las actividades principales que debemos desarrollar y las
razones por las cuales hemos pasado a denominarnos “Sub-Comité de Salud Tradicional
Andina”; el uso del término “andino” y, finalmente, el uso del término
“tradicional”.
¿Hacia quiénes están dirigidas principalmente las actividades que
desarrolla este Sub-Comité?
Quiero subrayar en la apostilla principal
que nuestro accionar está dirigido a los profesionales médicos que es nuestra
razón de existir; luego a los profesionales de la salud, a otros profesionales,
a la comunidad interesada y especialmente a los agentes o especialistas de la
medicina tradicional. Nuestro propósito no es formar curanderos ni otros especialistas
tradicionales sino comprender, entender y revalorar el pensamiento andino en
Salud de la población para que los nuevos
y antiguos profesionales puedan acercarse y atender más eficientemente, evitando incomprensiones
y malos entendidos. Gracias al conocimiento adecuado de este pensamiento,
muchas veces diferentes sobre causalidades,
generar tratamientos y cuidados de diversas nosologías y a la vez
nutrirnos de los conocimientos ancestrales que muchas veces son más efectivos
que los occidentales. Tratamos de aplicar en nuestros enfoques un nuevo
paradigma de acercamiento al problema de la salud, el cual es el paradigma de
la complejidad. Creemos que no existe mayor problema complejo que el de la
Salud y la Salud tradicional es un
ejemplo de ello.
Así, hemos avanzado recientemente
en denominarnos “Sub-Comité de Salud Tradicional Andina” por
varios motivos. Se debe tener en cuenta que el concepto “medicina” nos resulta muy estrecho para
estudiar el proceso de Salud y recuperación desde el punto de vista andino ya
que entendemos que desde la visión popular y hasta académica, se refiere a lo
que cura o al estudio del aspecto curativo y/o recuperativo del buen estado de
salud. En cambio desde el pensamiento andino, esta recuperación está
íntimamente ligada a un conjunto de creencias, saberes y prácticas que exceden
ampliamente este campo e ingresan a un campo holístico y complejo de gran
trascendencia y que tiene que ver con todo el complejo vital del cual es una
parte importantísima y básica, la Salud.
Es de señalar y remarcar que en los idiomas ancestrales, no existe un
término que designe lo que en términos occidentales consideramos o llamamos salud
(aunque en este ámbito, igualmente es un concepto utópico). Por eso en quechua
lo más cercano a esta noción es el término “Sumac Kausay”, “el buen vivir” o la
“suma felicidad”, que hasta ahora es algo casi inalcanzable por las comunidades
occidentales, pero que en nuestro medio andino es casi moneda corriente.
¿Y qué nos puedes decir con relación al uso del término “andino”, en
relación con otros términos como peruano o indígena?
Como lo indicaba anteriormente, una segunda apostilla se refiere al uso
del término “Andino”. Algunos tratan
de introducir otros términos como peruano o indígena (y peor aún, a lo que creemos
en un segundo colonialismo interno, denominan algunos -y bien ilustrados- como Abya Yala, término proveniente de una
minúscula etnia caribeña que aunque tenga un significado interesante, no deja
de ser algo extraño sobre todo a lo que ya tenemos como nuestro y en nuestro
propio idioma autóctono como el
quechua).
Al respecto, consideramos a la
Cordillera de los Andes como el
accidente geográfico que es nuestra razón de existir, ya que sin ella no
existiría ni la corriente fría de Humboldt, ni la costa árida, ni las altas
montañas centrales que con sus punas y quebradas forman cerca de 100 pisos ecológicos donde se
desarrollaron múltiples formas de vida y donde se domesticó y aclimató la biodiversidad que nos distingue y que ha permitido el nacimiento de diversa culturas que una tras otra han
contribuido a lo largo de más de cinco milenios a alcanzar un alto nivel de
vida, muchas veces superior al de otras partes del mundo en sus
contemporaneidades. Asimismo, la selva ubérrima que se extiende por todo el
subcontinente hasta llegar al otro océano no existiría si no fuera por esta
barrera de contención de los vientos cargados de humedad y que favorecen el desarrollo de los grandes
ríos que la alimentan. Además, su gran extensión (más de 10,000 kms.) impide
constreñir los conocimientos derivados de esta situación macroambiental a las
fronteras políticas actuales y más bien amplía su influencia a las diversas
culturas que alcanzaron especificidades diversas pero que mantienen una base
común de pensamientos y creencias, algo distinta a las que nos vino desde otros
continentes en la invasión hemimilenaria .
¿Y qué nos podrías decir respecto al uso del término “tradicional”?
En este orden de ideas, la última apostilla se refiere al término
‘tradicional’ (aunque podemos usar el término ancestral, algunos tienen reparos
en usar este término por su carga algo peyorativa) que, aunque está cargado de
ciertas implicancias algo negativas, menospreciadoras, discriminadoras,
responde a lo que ciertamente es la fuente de los mismos. O sea, me refiero al
conocimiento que se ha mantenido incólume y que se ha transmitido oralmente sea
dentro de una comunidad o miembros individuales seleccionados por diversos criterios y aceptados por sus
pares y que conservan este bagaje ancestral que, a modo de reivindicación, está siendo
corroborado, explicado y resaltado por los últimos avances científicos en todos
los campos que muchas veces tienen que reconocer su superioridad ante los
conocimientos actuales.
.
¿Qué actividades importantes viene programando el Sub-Comité en los
últimos tiempos? Cuéntanos más detalles de los eventos que se han convertido en
emblemáticos de este Sub-Comité: los Rimanakuy y los Tinkuy (Hatun o Chaupi).
El Sub-Comité, que cada vez está adquiriendo vida propia y casi independiente del Comité, ha venido programando
sesiones semanales y quincenales, de unas tres horas, donde se debaten aspectos
relacionados a su quehacer con la participación de distinguidos invitados que
enriquecen nuestro conocimiento en diversos aspectos relacionados. Últimamente,
también tenemos la exposición de los trabajos de los integrantes de nuestro Sub-Comité
que tienen vasta experiencia en diversas materias y que mantienen un interés
genuino por este campo de atención.
Ya mencioné los Rimanakuy o conversatorios de unas tres horas de
duración que se han hecho casi emblemáticos de nuestras actividades y cuya
temática comprende aspectos puntuales del campo de la salud y la medicina.
Periódicamente, realizamos los Tinkuy (encuentro) de mayor duración, unas seis
horas durante una tarde (Chaupi , medio o corto ) y eventualmente el Hatun
Tinkuy (o gran encuentro) que dura más de un día o hasta dos.
Lo que al principio considerábamos como una moda que creíamos no
duraría, como es nombrar a nuestros eventos con términos extraídos del quechua,
ha venido tomando carta de ciudadanía y ya es común referirse a ellos con ese
nombre dentro de los asiduos concurrentes a los mismos y que ha trascendido
fronteras, siendo conocidos dentro de
los círculos académicos de Europa, Norteamérica y de otros países
sudamericanos. No sucede lo mismo dentro de nuestras fronteras pues aunque
es mayoritario el afán de conocimientos
del interior del país, no sucede lo mismo en la capital. Hemos tratado de tender puentes a otros espacios y
organismos que estudian el mismo campo aunque con diferentes enfoques y ópticas,
no encontrando repuestas favorables, salvo las que puedan ser beneficiosas para
sus propias motivaciones hasta personales.
Siguiendo el tema de la pregunta, en este bienio a pesar de diversas
peripecias, hemos programado un Tinkuy de mayor extensión por tratarse de temas
de suma importancia y cuyo estudio desde la óptica andina es o ignorado o casi
inexistente o inédito, mientras que los enfoques foráneos sí tienen aprobación
por las cúpulas del poder, y el apoyo
especialmente económico de los organismos transnacionales por convenir a sus intereses, con el
resultado de perpetuar el
desconocimiento del verdadero pensamiento andino.
Como señalé anteriormente, tenemos
las sesiones permanentes semanales o quincenales abiertas a invitados especiales y a los
trabajos de miembros del Sub-Comité, los rimanakuy o pequeños simposios de 4 ó
5 ponentes de temática puntual, los Tinkuy (encuentros)
en su forma Chaupi (una tarde) o Hatun (de un día o más de duración que
incluso comprenden varios rimanakuy). Esperemos que hasta fin de año tengamos
un par de Tinkuy y dos o tres Rimanakuy.
¿Han encontrado dificultades en el desarrollo de estas actividades?
Lo que más nos duele es que, aunque el conocimiento de este pensamiento
andino es importante para lograr una mayor efectividad en el accionar del
personal de salud, especialmente entre los médicos (dado
que la mayoría de pacientes sea en el área de provincias como en la capital
provienen del interior y mantienen un arquetipo mental cargado en gran parte de
creencias distintas a las que no enseñan en las aulas universitarias, las que
debemos comprender para lograr una mayor efectividad en nuestro accionar
curativo), solo se ha conseguido una muy tibia reacción, un discreto apoyo de
los directivos del Colegio Médico y rechazo entre algunos colegas que habiendo
sido malformados y deformados por la instrucción de pregrado en las aulas
universitarias, no comprenden que es imprescindible
este conocimiento para tratar de llegar a comprender y recuperar al paciente de
origen andino sea en el ámbito rural o
provinciano o urbano citadino o metropolitano.
Sin embargo, al observar la cada vez mayor concurrencia de muchos elementos jóvenes de
las profesiones de la salud, en nuestras reuniones mantenemos la esperanza que
esta situación cambie desde dentro y sea una asignatura más el estudio del pensamiento andino en salud. Y este
anhelo esperamos se extienda a otras profesiones que tienen contacto directo
con nuestra población, tales como el derecho, las ingenierías, el agro, la nutrición, la salud mental, la
educación y la economía.
Por eso, antes de aceptar la imposición o copia de mandatos o propuestas
de otras latitudes, volteemos los ojos a lo nuestro y aceptemos, remodelemos,
modernicemos y adoptemos nuestros
conocimientos ancestrales que nos han servido durante miles de años y nos
pueden seguir sirviendo por miles más.
Precisamente el pasado mes de mayo de este año se organizó un Hatun
Tinkuy titulado “Ciclo vital en los pueblos andinos. Vida, muerte, salud y
enfermedad en el mundo andino”. ¿Por qué se decidió abordar la temática de la
muerte desde la perspectiva andina?
La visión andina de la vida y la muerte es significativamente distinta a
la occidental. Ésta, que a su vez está teñida de una religiosidad impuesta por
la invasión colonialista de hace medio milenio
y por el dogma central de la biología (ya casi en retirada), señala que
la muerte es el término de la vida tal como la conocemos (una de las tantas
formas de vida existentes).
Sin embargo dentro del pensamiento andino (de carácter peyorativamente
animista), la muerte es otra forma de vida, el muerto sigue viviendo aunque en otro estadio (no como fantasma ni
alma en pena como lo quiere el pensamiento occidental, sino como un camaquen o
animu, uno de los tres componentes que posee el ser humano, según el
pensamiento andino ).Por eso se le trata como a un ser viviente, se le prodiga
sus melodías favoritas, se le ofrece sus comidas preferidas y hasta hace unos quinientos años se paseaban sus momias cuidadas por sus
sirvientes en determinadas fechas y
todavía perviven dichos ritos en el día de los difuntos. Ambos conceptos
son dos fases de un mismo continuum, la vida y la muerte, que son inseparables
y que muchas veces llega ser uno sólo.
El otro tema importante tratado en este tinkuy es el dela
salud-enfermedad, vista como otro continuum y tiene relación con el amplio
concepto de salud que desborda incluso la concepción occidental. Eso es
sumamente importante, pues dentro de la causalidad científica, la enfermedad se
debe a una causa única, que se justifica dentro de un pensamiento lineal, pero no se compadece con el pensamiento andino que
está en las bases de la complejidad: un efecto puede deberse a diferentes
causas y puede ser tratado de diversas maneras y según los efectos
manifestados.
¿Qué diferencias sustanciales se pueden encontrar entre el concepto de
muerte importado por la invasión europea del siglo XVI y los conceptos
ancestrales sobre la muerte desarrollados por la Civilización Andina durante
los últimos milenios?
Repito lo señalado anteriormente, la muerte (según el pensamiento
colonialista) es el término de la vida y solo queda el alma (que incluso nadie
la ve y que nadie sabe dónde va). Se debe esperar al fin de los tiempos en que
se resucitará y se unirá a su cuerpo anterior,
para dirigirse cumplir el castigo o el premio
eterno.
En el Ande, sin embargo, lo que hay es una separación del camaquen que,
sin embargo, puede seguir viviendo autónomamente, incluso en las esferas terrenales, hasta que
descansa en un ámbito celeste. Su
trayectoria en el ámbito terrestre, puede ocasionar enfermedades o apoyar a quienes ellos deseen, según el comportamiento que tengan hacia su
memoria. Esta capacidad patogénica es la que nos interesa como médicos para
tratarla eficientemente dentro de la concepción andina.
¿Qué elementos principales destacan en las diversas ponencias
presentadas sobre esta temática en el Hatun Tinkuy del mes de mayo?
Dentro del programa hemos tratado de agrupar las ponencias en Rimanakuy
o pequeños simposios de acuerdo a varios ejes: el cronológico, viendo
milenariamente como van variando o enriqueciéndose este concepto vida-muerte a través de las
etapas culturales; otro es la agrupación por aspectos puntuales, como se manifestó a través del arte visual
preferentemente incluso con la modificaciones religiosas, o como se
manifiesta a través de la música, hemos programado dos coros de la época barroca peruana . Luego una
miscelánea dentro de los diversas temáticas que se encuentran alrededor de
estos temas principales.
¿Se ha considerado la posibilidad de publicar los resultados principales
de estas ponencias próximamente? ¿Qué nos podrías adelantar al respecto?
Sí. Está dentro de nuestros propósitos publicitar las ponencias de este
evento. Si no es independientemente será dentro de las memorias del bienio de
nuestro Sub-Comité. Sin embargo, tropezamos con dos principales inconvenientes.
El primero y fundamental, el económico,
que nos impide poder apurar las trabas
logísticas, secretariales, de impresión, etc. El otro es que muchos de los ponentes han expuesto
verbalmente su ponencia y hasta la fecha no han cumplido con enviar su resumen
y hay que transcribir las grabaciones, con lo que llegamos siempre al mismo
punto, es decir, la falta de recursos, asuntos logísticos, problemas de tiempo etc.
¿Qué reflexiones o comentarios finales desearías compartir con los
lectores sobre los trabajos que se han venido desarrollando dentro del Sub-Comité
en los últimos meses?
Nuestra labor es casi temporaria y sujeta a plazos perentorios; no sabemos
cómo enfrentará la próxima Junta Directiva del Colegio Nacional y del Regional
esta temática (en Noviembre se realizan las elecciones para el recambio de
autoridades bienales). Como parecida situación de inestabilidad ocurrió en los primeros
siete meses de este bienio es que los miembros del Subcomité nos organizamos en
una Sociedad para el estudio de nuestra salud Tradicional, lo que nos permitirá
seguir trabajando con iguales propósitos pero fuera del paraguas de nuestro
colegio profesional. También estamos en procura de conseguir la independización o individualización de nuestro Sub-Comité
dadas las características especiales que tiene, la labor fructífera que hemos
realizado (poco reconocida aquí) y el que no pueda considerarse a la Salud
o Medicina tradicional andina o peruana
como una medicina alternativa o complementaria más. Debe recordarse que ella
tiene una individualidad propia, que es un Sistema de Salud Andino o peruano si
se quiere, con características únicas y que lo hacen merecedor del reconocimiento internacional por los aportes dados a la salud universal como por los avances
todavía no muy bien estudiados que están por dilucidarse.
Por eso, queremos que nuestra labor tenga un mayor alcance y que muchos de nuestros colegas jóvenes tengan
interés en sumarse a nosotros en la procura de un mayor conocimiento de este
campo.
Por último, un poco de auto propaganda: ante todo, nuestro Colegio es el único a
nivel mundial que se precia de tener un grupo dedicado al estudio de su
medicina tradicional , incluso por encima de los rechazos de muchos de nuestros
colegas todavía ciegos a la realidad nacional o creyentes en falsas ideas foráneas.
Nuestra memoria del bienio anterior es bajada del portal Academia.Edu por internet en muchos países del mundo. Tenemos
el orgullo de ser reconocidos por eminencias tales como el Dr. Piero Coppo, el
padre de la etnopsiquiatría italiana; el pensador y padre del pensamiento complejo, el Dr. Edgar Morín; el director del
Museo Etnográfico de Génova de fama mundial cuyo director el Dr. Antonio
Ghersi, quien nos envió a reconocidos
antropólogos de su universidad; al eminente estudioso y antropólogo
peruanista Dr. Mario Polia; a la Dra.
Antr. Kathryn Oths de la universidad de Alabama, especialista en hueseros o
componedores; a la Dra. Bonnie Glass Coffin, de la Universidad de South Utah,
con innúmeros trabajos sobre el curanderismo de la costa norte; a la Dra. Psi.
Rosario Pribyl de la Universidad de Viena; al Dr. Unikrishnan Payyappalli, director del Institute of Advanced Studies de la Universidad de las Naciones Unidas en
Japón y especialista en medicina tradicional ayurveda, etc.
En fin, agradecer igualmente a tantos estudiosos peruanos de primer
nivel, decanos, directores de universidades, etc., que sería largo enumerar. Y, no por último,
lo último sino lo primero de nuestra razón de ser, a nuestras curanderas y curanderos,
herbolarios, hueseros y otros especialistas de nuestra medicina tradicional. Y, como colofón, a mis compañeros y amigos
profesionales y especialistas tradicionales
que me acompañan desde hace casi ocho años y que siguen confiando en
nuestra razón de ser por encima de avatares y
postergaciones.
Agradeciendo una vez más esta entrevista, espero que se apunten como
amigos y sigan nuestras peripecias en el siguiente enlace:
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