miércoles, 10 de febrero de 2016

Entrevista al Dr. Hugo Rengifo Cuéllar, presidente del Sub comite de Medicina Tradicional del CRIII-CMP



“La visión andina de la vida y la muerte es significativamente distinta a la occidental”
Entrevista al Dr. Hugo Rengifo Cuéllar, Presidente del  Sub-Comité Regional de Medicina Tradicional Peruana e Interculturalidad en Salud del Colegio Médico del Perú
Por: Guido Mendoza Fantinato

El Dr. Hugo Rengifo Cuéllar actualmente ejerce la Presidencia del Sub-Comité Regional de Medicina Tradicional Peruana e Interculturalidad en Salud del Colegio Médico del Perú. Con una larga trayectoria profesional, que comprende diversos estudios, ponencias y trabajos de investigación publicados en el Perú y el extranjero, el Dr. Rengifo Cuéllar también es un profundo conocedor de los sistemas de salud creados y desarrollados por las sociedades ancestrales que forjaron la Civilización Andina en los últimos milenios.
Precisamente a lo largo de esta entrevista, Rengifo Cuéllar comparte sus experiencias, visión y aspiraciones sobre el intenso trabajo que en los últimos tiempos viene desarrollando este Sub-Comité, el cual está integrado por un valioso equipo multidisciplinario de profesionales. Como se ha resaltado en diversas oportunidades, el propósito de los trabajos que se desarrollan en esta instancia no es formar curanderos ni otros especialistas tradicionales sino comprender, entender y revalorar el pensamiento andino en Salud  de la población para que los nuevos y antiguos profesionales puedan acercarse y atender  más eficientemente a la población, evitando incomprensiones y malos entendidos.
Como lo desarrolla a lo largo de las interesantes respuestas brindadas, Rengifo Cuéllar sostiene que gracias al conocimiento adecuado de este pensamiento andino milenario, muchas veces diferente sobre las causalidades, se busca generar tratamientos y cuidados de diversas nosologías que le permitan al profesional de la medicina actual nutrirse de los conocimientos ancestrales y obtener siempre los mejores resultados en beneficio de los pacientes. Todo ello teniendo en cuenta que muchas veces dichos conocimientos parecen resultar más efectivos que los procedimientos médicos aplicados modernamente en este territorio a partir de la invasión europea del siglo XVI, y que  muchas veces están siendo corroborados y reafirmados por los descubrimientos científicos actuales..

¿Por qué se creó el Comité Nacional de Medicina Tradicional Alternativa y Complementaria del Colegio Médico del Perú?
EL Comité Nacional de Medicina Tradicional Alternativa y Complementaria Nacional (CMTAC) se creó en el año 2007 para organizar la Cumbre Mundial de MTAC,  que se llevó a cabo con notable éxito en noviembre de ese año, participando más de una veintena de científicos de los cuatro continentes. Los colegas que estuvimos en ese evento seguimos reuniéndonos bajo la presidencia de la  Dra. Martha Villar, quien es la Gerente  Nacional de Medicina Complementaria de EsSalud y quien logró la creación de un Comité Temporal.
A partir de una decisión adoptada en diciembre del 2009 y ratificada en febrero del 2010, este Comité pasó a la categoría de Permanente. En tal circunstancia se crearon Comités regionales en la mayoría de las 30 regiones del país  La dirección de este Comité Nacional siempre estuvo bajo el liderazgo de la Dra. Villar hasta el año 2014 en que, por circunstancias políticas eventuales, pasó a comandar el Comité respectivo en el Consejo Regional III- Lima.
Durante estos cuatro bienios, el CMTAC (primero nacional y luego regional), se organizó internamente en subcomités (de normas, de ejercicio de la especialidad, etc.) y entre ellos el de Medicina Tradicional que desde un comienzo se  me asignó su comando. El CMTAC nacional organizó durante el período en que estuvimos a cargo, varios encuentros nacionales y regionales de “Articulación y Armonización de las medicinas – hacia una medicina integrativa”, el I Congreso nacional “Hacia una medicina integrativa” y el II Congreso Latinoamericano de Medicina Integrativa.
Durante todo este tiempo, el Sub-Comité de Medicina Tradicional, se integró de manera multidisciplinaria, llamando a participar a diversos profesionales de múltiples disciplinas: Antropólogos, Sociólogos, Filósofos, y por supuesto médicos y otros profesionales de la Salud, además de especialistas en aspectos de la medicina tradicional peruana.

¿Cuáles fueron las primeras acciones que se emprendieron?
Gracias a la relativa libertad que nos concedió la presidenta del Comité, aunque con su supervisión por supuesto, hemos estado sesionando  permanentemente todas las semanas durante estos últimos seis años, procurando estudiar las bases comunes que tenían las llamadas “miles de medicinas tradicionales” o sea, los conocimientos médicos que mantienen las diversas etnias y grupos culturales de la costa, sierra y selva peruanas, en los que perviven los conocimientos ancestrales, sean o no modificados por la transculturalidad de la modernidad o sincretizados por  la fuerza prevalente de las nuevas concepciones traídas por la invasión española de hace 500 años y los avances fundamentalistas de las sectas evangélicas. 
Eventos periódicos, tales como congresos paralelos dentro de los dedicados a la MTAC, o reuniones  tipo conversatorios mensuales  llamadas por nosotros “Rimanakuy” (del quechua, conversaciones) con la participación del testimonio de la labor de los diversos agentes dela MTP sean curanderos, hueseros, pasadores de cuy y de huevo, herbolarias de las diversas etnias así como los trabajos efectuados por profesionales realizados mediante investigación participativa,  nos han permitido ir sentando las bases de lo que consideramos como el “Sistema de Salud Tradicional Andina” con sus subsistemas  específicos a propósito de la  variabilidad  de las diversas etnias peruanas. Consideramos que este sistema de conocimientos debe estar considerado entre los cuatro o cinco diversos sistemas de Salud (o Medicina) Tradicional del mundo:   la China, la Hindú o ayurvédica, la Unani (de origen árabe) y la Grecolatina (de la cual proviene la actual medicina alopática  llamada también occidental o convencional en un alarde de colonialismo y también científica por oposición a las otras a las que se considera con una base empírica).

¿Qué papel desempeña en este esquema el Sub-Comité Regional de Medicina Tradicional Peruana e Interculturalidad en Salud?
Aquí desearía hacer unas apostillas para mayor comprensión de nuestro quehacer,  las cuales centraría en tres grandes asuntos: las actividades principales que debemos desarrollar y las razones por las cuales hemos pasado a denominarnos “Sub-Comité de Salud Tradicional Andina”; el uso del término “andino” y, finalmente, el uso del término “tradicional”.

¿Hacia quiénes están dirigidas principalmente las actividades que desarrolla este Sub-Comité?
Quiero subrayar en la apostilla principal que nuestro accionar está dirigido a los profesionales médicos que es nuestra razón de existir; luego a los profesionales de la salud, a otros profesionales, a la comunidad interesada y especialmente a los agentes o especialistas de la medicina tradicional. Nuestro propósito no es formar curanderos ni otros especialistas tradicionales sino comprender, entender y revalorar el pensamiento andino en Salud  de la población para que los nuevos y antiguos profesionales puedan acercarse y atender  más eficientemente, evitando incomprensiones y malos entendidos. Gracias al conocimiento adecuado de este pensamiento, muchas veces diferentes sobre causalidades,  generar tratamientos y cuidados de diversas nosologías y a la vez nutrirnos de los conocimientos ancestrales que muchas veces son más efectivos que los occidentales. Tratamos de aplicar en nuestros enfoques un nuevo paradigma de acercamiento al problema de la salud, el cual es el paradigma de la complejidad. Creemos que no existe mayor problema complejo que el de la Salud  y la Salud tradicional es un ejemplo de ello.
Así, hemos avanzado recientemente  en denominarnos “Sub-Comité de Salud Tradicional Andina” por varios motivos. Se debe tener en cuenta que el concepto  “medicina” nos resulta muy estrecho para estudiar el proceso de Salud y recuperación desde el punto de vista andino ya que entendemos que desde la visión popular y hasta académica, se refiere a lo que cura o al estudio del aspecto curativo y/o recuperativo del buen estado de salud. En cambio desde el pensamiento andino, esta recuperación está íntimamente ligada a un conjunto de creencias, saberes y prácticas que exceden ampliamente este campo e ingresan a un campo holístico y complejo de gran trascendencia y que tiene que ver con todo el complejo vital del cual es una parte importantísima y básica,  la Salud.
Es de señalar y remarcar que en los idiomas ancestrales, no existe un término que designe lo que en términos occidentales consideramos o llamamos salud (aunque en este ámbito, igualmente es un concepto utópico). Por eso en quechua lo más cercano a esta noción es el término “Sumac Kausay”, “el buen vivir” o la “suma felicidad”, que hasta ahora es algo casi inalcanzable por las comunidades occidentales, pero que en nuestro medio andino es casi moneda corriente.

¿Y qué nos puedes decir con relación al uso del término “andino”, en relación con otros términos como peruano o indígena?
Como lo indicaba anteriormente, una segunda apostilla se refiere al uso del término “Andino”. Algunos tratan de introducir otros términos como peruano o indígena (y peor aún, a lo que creemos en un segundo colonialismo interno, denominan algunos -y bien ilustrados-  como Abya Yala, término proveniente de una minúscula etnia caribeña que aunque tenga un significado interesante, no deja de ser algo extraño sobre todo a lo que ya tenemos como nuestro y en nuestro propio idioma  autóctono como el quechua).
Al respecto, consideramos  a la Cordillera de los Andes  como el accidente geográfico que es nuestra razón de existir, ya que sin ella no existiría ni la corriente fría de Humboldt, ni la costa árida, ni las altas montañas centrales que con sus punas y quebradas  forman  cerca de 100 pisos ecológicos donde se desarrollaron múltiples formas de vida y donde se domesticó y aclimató  la biodiversidad que nos distingue  y que ha permitido el nacimiento  de diversa culturas que una tras otra han contribuido a lo largo de más de cinco milenios a alcanzar un alto nivel de vida, muchas veces superior al de otras partes del mundo en sus contemporaneidades. Asimismo, la selva ubérrima que se extiende por todo el subcontinente hasta llegar al otro océano no existiría si no fuera por esta barrera de contención de los vientos cargados de humedad  y que favorecen el desarrollo de los grandes ríos que la alimentan. Además, su gran extensión (más de 10,000 kms.) impide constreñir los conocimientos derivados de esta situación macroambiental a las fronteras políticas actuales y más bien amplía su influencia a las diversas culturas que alcanzaron especificidades diversas pero que mantienen una base común de pensamientos y creencias, algo distinta a las que nos vino desde otros continentes en la invasión hemimilenaria .

¿Y qué nos podrías decir respecto al uso del término “tradicional”?
En este orden de ideas, la última apostilla se refiere al término ‘tradicional’ (aunque podemos usar el término ancestral, algunos tienen reparos en usar este término por su carga algo peyorativa) que, aunque está cargado de ciertas implicancias algo negativas, menospreciadoras, discriminadoras, responde a lo que ciertamente es la fuente de los mismos. O sea, me refiero al conocimiento que se ha mantenido incólume y que se ha transmitido oralmente sea dentro de una comunidad o miembros individuales seleccionados  por diversos criterios y aceptados por sus pares y que conservan este bagaje ancestral que, a  modo de reivindicación, está siendo corroborado, explicado y resaltado por los últimos avances científicos en todos los campos que muchas veces tienen que reconocer su superioridad ante los conocimientos actuales.            
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¿Qué actividades importantes viene programando el Sub-Comité en los últimos tiempos? Cuéntanos más detalles de los eventos que se han convertido en emblemáticos de este Sub-Comité: los Rimanakuy y los Tinkuy (Hatun o Chaupi).
El Sub-Comité, que cada vez está adquiriendo vida propia  y casi independiente del Comité, ha venido programando sesiones semanales y quincenales, de unas tres horas, donde se debaten aspectos relacionados a su quehacer con la participación de distinguidos invitados que enriquecen nuestro conocimiento en diversos aspectos relacionados. Últimamente, también tenemos la exposición de los trabajos de los integrantes de nuestro Sub-Comité que tienen vasta experiencia en diversas materias y que mantienen un interés genuino por  este campo de atención. 
Ya mencioné los Rimanakuy o conversatorios de unas tres horas de duración que se han hecho casi emblemáticos de nuestras actividades y cuya temática comprende aspectos puntuales del campo de la salud y la medicina. Periódicamente, realizamos los Tinkuy (encuentro) de mayor duración, unas seis horas durante una tarde (Chaupi , medio o corto ) y eventualmente el Hatun Tinkuy (o gran encuentro) que dura más de un día o hasta dos.
Lo que al principio considerábamos como una moda que creíamos no duraría, como es nombrar a nuestros eventos con términos extraídos del quechua, ha venido tomando carta de ciudadanía y ya es común referirse a ellos con ese nombre dentro de los asiduos concurrentes a los mismos y que ha trascendido fronteras,  siendo conocidos dentro de los círculos académicos de Europa, Norteamérica y de otros países sudamericanos. No sucede lo mismo dentro de nuestras fronteras pues aunque es  mayoritario el afán de conocimientos del interior del país, no sucede lo mismo en la capital. Hemos  tratado de tender puentes a otros espacios y organismos que  estudian el mismo  campo aunque con diferentes enfoques y ópticas, no encontrando repuestas favorables, salvo las que puedan ser beneficiosas para sus propias motivaciones hasta personales.
Siguiendo el tema de la pregunta, en este bienio a pesar de diversas peripecias, hemos programado un Tinkuy de mayor extensión por tratarse de temas de suma importancia y cuyo estudio desde la óptica andina es o ignorado o casi inexistente o inédito, mientras que los enfoques foráneos sí tienen aprobación por las cúpulas  del poder, y el apoyo especialmente económico de los organismos transnacionales  por convenir a sus intereses, con el resultado de  perpetuar el desconocimiento del verdadero pensamiento andino.   
Como señalé anteriormente, tenemos  las sesiones permanentes semanales o quincenales  abiertas a invitados especiales y a los trabajos de miembros del Sub-Comité, los rimanakuy o pequeños simposios de 4 ó 5  ponentes  de temática puntual, los Tinkuy (encuentros) en su forma Chaupi (una tarde) o Hatun (de un día o más de duración que incluso comprenden varios rimanakuy). Esperemos que hasta fin de año tengamos un par de Tinkuy y dos o tres Rimanakuy.   

¿Han encontrado dificultades en el desarrollo de estas actividades?
Lo que más nos duele es que, aunque el conocimiento de este pensamiento andino es importante para lograr una mayor efectividad en el accionar del personal de salud, especialmente entre los médicos (dado que la mayoría de pacientes sea en el área de provincias como en la capital provienen del interior y mantienen un arquetipo mental cargado en gran parte de creencias distintas a las que no enseñan en las aulas universitarias, las que debemos comprender para lograr una mayor efectividad en nuestro accionar curativo), solo se ha conseguido una muy tibia reacción, un discreto apoyo de los directivos del Colegio Médico y rechazo entre algunos colegas que habiendo sido malformados y deformados por la instrucción de pregrado en las aulas universitarias, no comprenden que  es imprescindible este conocimiento para tratar de llegar a comprender y recuperar al paciente de origen andino  sea en el ámbito rural o provinciano o urbano citadino o metropolitano.
Sin embargo, al observar la cada vez mayor  concurrencia de muchos elementos jóvenes de las profesiones de la salud, en nuestras reuniones mantenemos la esperanza que esta situación cambie desde dentro y sea una asignatura más el estudio  del pensamiento andino en salud. Y este anhelo esperamos se extienda a otras profesiones que tienen contacto directo con nuestra población, tales como el derecho, las ingenierías, el  agro, la nutrición, la salud mental, la educación y la economía.
Por eso, antes de aceptar la imposición o copia de mandatos o propuestas de otras latitudes, volteemos los ojos a lo nuestro y aceptemos, remodelemos, modernicemos  y adoptemos nuestros conocimientos ancestrales que nos han servido durante miles de años y nos pueden seguir sirviendo por miles más.

Precisamente el pasado mes de mayo de este año se organizó un Hatun Tinkuy titulado “Ciclo vital en los pueblos andinos. Vida, muerte, salud y enfermedad en el mundo andino”. ¿Por qué se decidió abordar la temática de la muerte desde la perspectiva andina?
La visión andina de la vida y la muerte es significativamente distinta a la occidental. Ésta, que a su vez está teñida de una religiosidad impuesta por la invasión colonialista de hace medio milenio  y por el dogma central de la biología (ya casi en retirada), señala que la muerte es el término de la vida tal como la conocemos (una de las tantas formas de vida existentes).
Sin embargo dentro del pensamiento andino (de carácter peyorativamente animista), la muerte es otra forma de vida, el muerto sigue viviendo  aunque en otro estadio (no como fantasma ni alma en pena como lo quiere el pensamiento occidental, sino como un camaquen o animu, uno de los tres componentes que posee el ser humano, según el pensamiento andino ).Por eso se le trata como a un ser viviente, se le prodiga sus melodías favoritas, se le ofrece sus comidas preferidas y   hasta hace unos quinientos  años se paseaban sus momias cuidadas por sus sirvientes  en determinadas fechas y todavía perviven dichos  ritos  en el día de los difuntos. Ambos conceptos son dos fases de un mismo continuum, la vida y la muerte, que son inseparables y que muchas veces llega ser uno  sólo.
El otro tema importante tratado en este tinkuy es el dela salud-enfermedad, vista como otro continuum y tiene relación con el amplio concepto de salud que desborda incluso la concepción occidental. Eso es sumamente importante, pues dentro de la causalidad científica, la enfermedad se debe a una causa única, que se justifica dentro de un pensamiento lineal, pero  no se compadece con el pensamiento andino que está en las bases de la complejidad: un efecto puede deberse a diferentes causas y puede ser tratado de diversas maneras y según los efectos manifestados.    

¿Qué diferencias sustanciales se pueden encontrar entre el concepto de muerte importado por la invasión europea del siglo XVI y los conceptos ancestrales sobre la muerte desarrollados por la Civilización Andina durante los últimos milenios?
Repito lo señalado anteriormente, la muerte (según el pensamiento colonialista) es el término de la vida y solo queda el alma (que incluso nadie la ve y que nadie sabe dónde va). Se debe esperar al fin de los tiempos en que se resucitará y se unirá a su cuerpo  anterior, para dirigirse cumplir el castigo o el premio  eterno.
En el Ande, sin embargo, lo que hay es una separación del camaquen que, sin embargo, puede seguir viviendo autónomamente,  incluso en las esferas terrenales, hasta que descansa  en un ámbito celeste. Su trayectoria en el ámbito terrestre, puede ocasionar enfermedades o  apoyar a quienes ellos deseen,  según el comportamiento que tengan hacia su memoria. Esta capacidad patogénica es la que nos interesa como médicos para tratarla eficientemente dentro de la concepción andina.     

¿Qué elementos principales destacan en las diversas ponencias presentadas sobre esta temática en el Hatun Tinkuy del mes de mayo?
Dentro del programa hemos tratado de agrupar las ponencias en Rimanakuy o pequeños simposios de acuerdo a varios ejes: el cronológico, viendo milenariamente como van variando o enriqueciéndose  este concepto vida-muerte a través de las etapas culturales; otro es la agrupación por aspectos puntuales, como se  manifestó a través del arte visual preferentemente incluso con la modificaciones religiosas, o  como se manifiesta a través de la música, hemos programado dos coros  de la época barroca peruana . Luego una miscelánea dentro de los diversas temáticas que se encuentran alrededor de estos temas principales.

¿Se ha considerado la posibilidad de publicar los resultados principales de estas ponencias próximamente? ¿Qué nos podrías adelantar al respecto?
Sí. Está dentro de nuestros propósitos publicitar las ponencias de este evento. Si no es independientemente será dentro de las memorias del bienio de nuestro Sub-Comité. Sin embargo, tropezamos con dos principales inconvenientes. El primero  y fundamental, el económico, que nos impide poder apurar  las trabas logísticas, secretariales, de impresión, etc. El otro  es que muchos de los ponentes han expuesto verbalmente su ponencia y hasta la fecha no han cumplido con enviar su resumen y hay que transcribir las grabaciones, con lo que llegamos siempre al mismo punto, es decir, la falta de recursos, asuntos logísticos,  problemas de tiempo etc.

¿Qué reflexiones o comentarios finales desearías compartir con los lectores sobre los trabajos que se han venido desarrollando dentro del Sub-Comité en los últimos meses?
Nuestra labor es casi temporaria y sujeta a plazos perentorios; no sabemos cómo enfrentará la próxima Junta Directiva del Colegio Nacional y del Regional esta temática (en Noviembre se realizan las elecciones para el recambio de autoridades bienales). Como parecida situación de inestabilidad ocurrió en los primeros siete meses de este bienio es que los miembros del Subcomité nos organizamos en una Sociedad para el estudio de nuestra salud Tradicional, lo que nos permitirá seguir trabajando con iguales propósitos pero fuera del paraguas de nuestro colegio profesional. También estamos en procura de conseguir la independización  o individualización de nuestro Sub-Comité dadas las características especiales que tiene, la labor fructífera que hemos realizado (poco reconocida aquí) y el que no pueda considerarse a la Salud o  Medicina tradicional andina o peruana como una medicina alternativa o complementaria más. Debe recordarse que ella tiene una individualidad propia, que es un Sistema de Salud Andino o peruano si se quiere, con características únicas y que lo hacen merecedor del reconocimiento  internacional por los aportes dados  a la salud universal como por los avances todavía no muy bien estudiados que están por dilucidarse.
Por eso, queremos que nuestra labor tenga un mayor alcance  y que muchos de nuestros colegas jóvenes tengan interés en sumarse a nosotros en la procura de un mayor conocimiento de este campo.
Por último,  un poco de  auto propaganda:  ante todo, nuestro Colegio es el único a nivel mundial que se precia de tener un grupo dedicado al estudio de su medicina tradicional , incluso por encima de los rechazos de muchos de nuestros colegas todavía ciegos a la realidad nacional o creyentes en falsas ideas foráneas. Nuestra memoria del bienio anterior es bajada del portal Academia.Edu por  internet en muchos países del mundo. Tenemos el orgullo de ser reconocidos por eminencias tales como el Dr. Piero Coppo, el padre de la etnopsiquiatría italiana; el pensador y padre del pensamiento  complejo, el Dr. Edgar Morín; el director del Museo Etnográfico de Génova de fama mundial cuyo director el Dr. Antonio Ghersi, quien nos envió a reconocidos  antropólogos de su universidad; al eminente estudioso y antropólogo peruanista  Dr. Mario Polia; a la Dra. Antr. Kathryn Oths de la universidad de Alabama, especialista en hueseros o componedores; a la Dra. Bonnie Glass Coffin, de la Universidad de South Utah, con innúmeros trabajos sobre el curanderismo de la costa norte; a la Dra. Psi. Rosario Pribyl de la Universidad de Viena;  al Dr. Unikrishnan Payyappalli, director del Institute of Advanced Studies  de la Universidad de las Naciones Unidas en Japón y especialista en medicina tradicional ayurveda, etc.
En fin, agradecer igualmente a tantos estudiosos peruanos de primer nivel, decanos, directores de universidades, etc.,  que sería largo enumerar. Y, no por último, lo último sino lo primero de nuestra razón de ser,  a nuestras curanderas y curanderos, herbolarios, hueseros y otros especialistas de nuestra medicina tradicional.  Y, como colofón, a mis compañeros y amigos profesionales y especialistas tradicionales  que me acompañan desde hace casi ocho años y que siguen confiando en nuestra razón de ser por encima de avatares y  postergaciones.
Agradeciendo una vez más esta entrevista, espero que se apunten como amigos y sigan nuestras peripecias en el siguiente enlace:

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